miércoles, 14 de marzo de 2007

¡Nada como la naturaleza!

Reducción de espacios, soledad, cambios en la dieta, socialización con los humanos son apenas parte de los cambios a los que se someten los animales cuando están en cautiverio. La pérdida de la libertad y estar aislado de su familia puede matarlos.

El mejor espacio para el animal no es el zoológico… es la naturaleza… puede parecer irónico que esta afirmación venga de una persona que trabaja en un zoológico, pero la realidad aunque sea dura no se puede ocultar. El zoológico es una alternativa para conservar al animal pero no la mejor; lo mejor es su espacio.

Así lo afirma el médico veterinario Andrés Bracho, jefe de Departamento de Manejo de Colecciones del Parque Zoológico y Botánico Bararida, quien explica que en la naturaleza el animal pasa el 60% del día buscando comida, el resto protegiéndose de los depredadores defendiendo su territorio, y socializando con sus similares, incluso en funciones reproductivas. Cuando se llevan a cautiverio, la comida se les da, a horas específicas, no tienen que defender su territorio y se encuentran solos, lo que significa un cambio total de conductas.

Custodia sin fin

Además los animales que ya están en el parque, hay una larga lista de los que lleva la Guardia Nacional en custodia, producto de los decomisos. Estos animales son cuidados muchas veces manteniéndolos en cuarentena y sin ser exhibidos mientras los tribunales deciden qué pasará con el animal. Las decisiones pueden ser: arrestar o multar al cazador,; devolverle el animal cuando las condiciones de mantenimiento sea sean las adecuadas y con un permiso otorgado por el Ministerio de Ambiente o trasladarlo a otro sitio.

En la mayoría de los casos, esos animales son olvidados y prescribe su estado de custodia y pasan a formar parte del parque sin siquiera saber al final cuál va a ser su paradero, además Bracho comenta que la falta de centros de rehabilitación, con áreas adecuadas para aspirar el mantenimiento de animales que son para exhibición y que más bien debieran estar en proceso de adaptación para ser regresado a su hábitat natural.

“Hay mucha educación ambiental, no carecemos de educación ni de programas, sino que tenemos un problema del target al cual vamos dirigidos, siempre se quiere educar a los niños pero eso es a futuro, son generaciones próximas; el problema es actual, quienes cazan y matan son adultos, no niños”, según dice Bracho. Estas y otras condiciones plantean el triste escenario que deben vivir los animales cuando son capturados de manera ilegal y son sacados de su ecosistema para someterlos a un cambio rotundo de estilo de vida que no siempre es tolerado.

El estrés los mata

La manipulación por parte de los humanos, las condiciones de alojamiento inadecuado y frustrante y el asentamiento o por el contrario la soledad, son factores que contribuyen rápidamente al desarrollo del estrés en los animales cautivos, en los cuales se manifiesta como una alteración en su comportamiento, sino que implica una variedad en los procesos fisiológicos, metabólicos, endocrinos y hasta neurológicos; que a la larga afectan las defensas inmunes del organismo, el éxito reproductivo, el crecimiento y la longevidad. Se puede clasificar el estrés, en agudo o crónico, según su duración e intensidad; no obstante el estrés crónico es conocido por tener una amplia variedad de consecuencias fisiológicas e inmunológicas potencialmente fatales. Este se manifiesta de tres maneras principalmente: primero, cuando el animal se torna cobarde, asustadizo o huidizo, ya que comprende que no puede defenderse. En segundo lugar está el que se torna completamente violento y finalmente se comporta como un animal pasivo y resignado. A criterio de Bracho, éste último es el más difícil de detectar como estrés porque se puede pensar que el animal ya se acostumbro y se ignoran los daños al organismo a causa de los cambio hormonales. Los monos, las aves y osos son los más propensos a presentar el estrés al ser separados de sus madres a edades tempranas. Se tornan temerosos al principio pero se vuelven agresivos en la etapa adulta. Por otro lado la falta de contacto con sus similares les impide desarrollar conductas sexuales y relaciones sociales normales.
Para abordar el estrés, se practica el enriquecimiento ambiental, es decir colocar juguetes u objetos naturales con los que el animal se entretenga. Cambios de espacios, colocando en su jaula árboles, agua para que puedan bañarse por ellos mismos, troncos y hasta diversos tipos de suelos para que experimente diversas sensaciones. También se puede colocar un compañero al lado para que socialice, además en inicio se puede mantener sedado hasta que normalice los niveles hormonales del estrés y pueda controlar sus actitudes

Tomado: (2006, 13 de Agosto).”¡Nada como la naturaleza!”. El Impulso de Gala, 510,28-30. Venezuela

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